Por casualidad recordé que hay gente a la que no volví a agregar a FB después del ataque de ostracismo que tuve hace un año. Dí de nuevo de alta mi cuenta y algunos de aquellos amigos con los que nunca debí perder el contacto seguían estando allí y poco a poco los fui reencontrando y añadiendo de nuevo a la lista y otros me agregaron a mi.
Una de esas personas especiales me ha sorprendido hoy con un mensaje cercano, habitual, después de años sin hablar pero como si nunca hubiéramos perdido el contacto y eso me ha hecho sentir extrañamente bien.
Supongo que lo familiar me vuelve a poner de pies en el suelo, a ver si esta vez consigo seguir el camino de baldosas amarillas.




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